“La complejidad siempre está compuesta de muchas y variadas cosas sencillas”  CSV.

Las políticas públicas son actividades desarrolladas por el Estado, en su relación con la sociedad, pues resultan cuando -desde el Estado- se plantean propuestas de corto, mediano y largo plazo como respuestas para la sociedad civil, ante la necesidad de diseñar y ejecutar programas y proyectos para cumplir -ante todo- objetivos de interés social. De ahí que toda política pública desempeñe un papel fundamental de participación política, cimentada en tres (3) actores que están siempre relacionados entre si: (1) El Estado, para satisfacer y/o mejorar la calidad de vida, lo cual requiere plantear y estructurar estrategias apropiadas, de donde surge el necesario vínculo de cooperación con las empresas y otras instituciones para generar los resultados propuestos. (2) La Iniciativa Empresarial, que parte de la innovación para lograr competitividad, buscando canales de cooperación con las instituciones, generando así, proyectos que beneficien tanto a unos como a otros. (3) Los Pactos Territoriales, que promueven procesos colectivos y negociados de desarrollo local.

Esta correlación es la base real para la cooperación entre actores públicos y privados en un territorio, con miras a estimular el diseño y realización de proyectos para mejorar un contexto local concreto. En esta correlación -que innegablemente viene de tiempo atrás- se pone ahora mucho más énfasis, debido a que la interacción y cooperación entre gobierno (nacional/regional/local) e instituciones publicas/privadas (empresas/universidades/ONG) es una real necesidad, pues ya se es consciente de los frecuentes y graves errores cometidos por dejar de lado esta necesaria interacción entre ellos, y de ellos con la ciudadanía.

Así, considerando una política pública como un todo, se observa que siempre y en todas ellas coexisten cuatro (4) elementos: (1) Implicación del Gobierno, que involucra aspectos tales como los marcos legales, capacitación de los destinatarios y actores sociales en esos marcos legales, involucramiento en el proceso de implementación, control de su cumplimiento y la evaluación de efectos y resultados, (2) Percepción del problema, la cual debe ser interpretada por todos los sectores (políticos, sociales y económicos) como paso previo a la identificación y definición del problema y como medio para motivar la participación política, (3) Definición de objetivos, como medida esencial para entrar en un proceso de formulación de soluciones y decisiones, pues sólo su determinación y selección permite definir los canales por los cuales se intentará alcanzar los objetivos y metas de la política pública (el cómo de la política pública) y (4) Proceso, como el necesario enlace entre estos tres elementos anteriores y que comprende las seis (6) etapas del “Proceso Integral (“Ciclo de Vida”) de las Políticas Públicas”: (1) identificación del problema, (2) formulación de soluciones, (3) toma de decisiones, (4) implementación (puesta en marcha), (5) evaluación y (6) análisis. Definitivamente, también en las políticas públicas cabe el conocido dicho de que “no por mucho madrugar amanece más temprano…”

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